“Del aroma nace el amor”, es una metáfora muy cierta si se explica no solo por el lado emocional, sino desde el sentido científico y psicológico, pues mediante los aromas se pueden recrear momentos o situaciones agradables que perduran más allá del tiempo; por ello, el Marketing olfativo o Aromarketing es una estrategia de conquista que aplican algunas de las empresas para cautivar a las personas y seducirlas, e incluso las envuelven al grado de que se convierten en sus clientes leales.
Uno de los mayores poderes al impactar al olfato de las personas con los aromas es que tiene la capacidad para inducir a ciertos estados de ánimo y detonar emociones especiales o específicas. Por ejemplo, en el Marketing olfativo las marcas de todo el mundo buscan olores que estimulen las sensaciones de energía, de placer, de concentración, de relajación, entre otros sentimientos similares, de acuerdo con información de una de las empresas líderes en México de Aromarketing, Grupo Senzo.
Dicha estrategia se ha convertido en una pieza clave, pues más allá de lo que señala la publicidad, los estudios de marketing y de psicología, realizados para analizar cómo funciona el Aromarketing, lo confirman; ya que el uso de aromas impacta el comportamiento en los consumidores al grado de que se ha logrado incrementar hasta en 26 por ciento el tiempo promedio de estancia en los establecimientos comerciales, además se ha logrado aumentar en, por lo menos, 20 puntos porcentuales las ventas de productos o servicios, se destaca en un documento de la consultora internacional Deloitte.
¿Qué causa en el cerebro?
El olfato es un sentido que está activo las 24 horas del día, éste se encuentra vinculado directamente con la zona del cerebro encargada tanto de las emociones como de los recuerdos; aunque en ambos los aromas juegan un papel crucial pues permiten revivir sensaciones del pasado o recrear vivencias y experiencias nuevas, ello se debe a que cada momento está vinculado a un olor específico, de acuerdo con la firma mexicana Esencias y Materiales Lozmar, que cuenta con 30 años de experiencia en el Marketing olfativo.
Esta conexión estrecha que hay entre la glándula olfatoria, la cual registra los olores, y el sistema límbico, que es el responsable de gobernar los recuerdos, desencadenan la sensación de experimentar o revivir ciertos momentos. Ello se debe a que el bulbo olfatorio, el cual recibe la información de los olores de la nariz, se encuentra junto a la amígdala, que controla el centro de las emociones, y el hipocampo, involucrado en el procesamiento y formación de las memorias. Estás partes del cerebro y su orden son las que otorgan una gran importancia para lograr determinado comportamiento humano cuando es influenciado por el olfato.
Es importante destacar que cuando las moléculas de los olores entran por la nariz, parte de éstas se quedan en la mucosa, donde hay receptores olfativos que contienen neuronas que envían impulsos al cerebro, los cuales se reciben en la corteza olfativa para identificar y catalogar los aromas. Ahí es cuando ocurre la magia, pues es la razón por la cual una fragancia tiene la capacidad de transportar a una persona a determinado momento o lugar, para experimentar un recuerdo o un sentimiento en particular, algunas veces también se logran recrear ciertos estado de ánimo.
Esta ciencia del aroma en el cerebro es la que da el éxito al Marketing olfativo para posicionar o destacar ciertas marcas en el mercado.
Referencias
- Lozmar. (s.f.). La ciencia del aroma. Recuperado de https://lozmar.mx/aromatizacion/blog/ciencia-del-aroma
- Grupo Senzo. (s.f.). ¿Qué es el marketing olfativo?. Recuperado de https://gruposenzo.com/que-es-el-marketing-olfativo/
- Deloitte. (s.f.). Marketing olfativo: El poder del aroma en los negocios. Recuperado de https://www2.deloitte.com/mx/es/pages/dnoticias/articles/marketing-olfativo-el-poder-del-aroma-en-los-negocios.html





























